San Pugliese. Protector de los músicos

San Pugliese.  Protector de los músicos

¿Cuándo es San Pugliese?
San Pugliese

Para algunos, la leyenda de «san Pugliese» empezó gestarse en un recital de Charly García, a comienzos de la década de 1990. «Pugliese se ganó el mote de ‘antimufa’ después de un famoso recital de Charly.  El sonido no funcionaba y tardaban mucho en solucionarlo, hasta que pusieron un disco de Pugliese y el problema se arregló. De ahí creció el mito de que Pugliese trae buena suerte».

La estación Malabia de la línea B de subterráneos de Buenos Aires pasó a llamarse Malabia-Osvaldo Pugliese a partir del 2011, luego de una campaña de varios años en la que miles de vecinos de su Villa Crespo natal y admiradores por doquier firmaron un petitorio para ello.

En la cultura popular Osvaldo Pugliese se ganó el mote de anti-mufa (es decir, de atraer la buena suerte). Razón por la cual muchos dicen: «Pugliese, Pugliese, Pugliese» como «hechizo» de buena fortuna.

San Pugliese. Protector de los músicos

Nació el 2 de Diciembre de 1905 y murió el 25 de julio de 1995

San Pugliese. Protector de los músicos

Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, «Fito», y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento. Tras formarse en conservatorios de la vecindad, a la edad de 15 años se inició profesionalmente en el llamado «Café de La Chancha», así bautizado por los parroquianos en alusión a la poca higiene del dueño.

San Pugliese. Protector de los músicos

Poco después, ya en un conocido café del Centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Francisca «Paquita» Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.

Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango «Recuerdo», el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco «Sartoris» para pagar los pasajes de regreso.

“San Pugliese”, “Antimufa”, “Pugliese, Pugliese, Pugliese” son algunos de los apelativos con los que se recuerda al gran maestro del tango, don Osvaldo Pedro Pugliese. El mito, según se cuenta, surgió durante un recital de Charly García.

San Pugliese. Protector de los músicos

Nació el 2 de diciembre de 1905 en el barrio porteño de Villa Crespo, en el seno de una familia de músicos. Su padre, Adolfo Pugliese, tocaba la flauta en los conjuntos de barrio, esencialmente en cuartetos. Dos de sus hermanos mayores, Vicente Salvador y Alberto Roque, también eran músicos.

Adolfo, su padre, lo ayudó a hacer sus primeros «palotes» en la música, le compró un violín con el que fue enviado al Conservatorio Odeón del barrio de Villa Crespo. Pero en este lugar encontró el instrumento que sería parte de su vida y el que lo destacaría por encima de muchos: el piano.

Estudió con grandes maestros como Vicente Scaramuzza y Pedro Rubione, con los cuales se convirtió en un extraordinario pianista.

Pugliese también era un ciudadano comprometido con la sociedad. En 1935 impulsó el Sindicato Argentino de Músicos del que fue el afiliado número 5. Inició, entonces, una lucha «… donde el trabajo sea una dignidad personal y no un castigo».

En 1936 se afilió al joven Partido Comunista Argentino (108 era su número de afiliación). Esto y sus ideas provocaron que durante el gobierno de Juan Domingo Perón fuera perseguido, censurado y encarcelado -en 1948 llegó a estar seis meses en la cárcel- pero durante esas detenciones su orquesta no dejó de tocar y claveles rojos sobre su piano vacante simbolizaban su situación.

En su primera presentación radial después de la caída de Perón, ejecutó el tango Ya no cantás chingolo.

Durante el gobierno de facto conocido como la autodenominada Revolución Libertadora las persecucuciones no fueron tan sistemáticas pero en abril de 1957 fue detenido junto con otros comunistas en el marco de la Operación Cardenal.

Fue durante la década de los años 50 que la orquesta del maestro Pugliese animó las milongas del Club Atlético Palermo, que por entonces era un reducto opositor a las políticas oficiales de gobierno, en tanto su orquesta estaba prohibida en radiodifusión.

Comunista desde su juventud, perseguido por el primer peronismo y luego por los gobiernos de facto que siguieron al golpe de Estado de 1955, director de una orquesta-cooperativa, Pugliese mereció a temprana edad el reconocimiento de colegas y el fervor del público por sus gestos solidarios y humildes. «Don Osvaldo parece uno más entre nosotros –declaró el bandoneonista Alfredo Prevignano-. Pero no nos engañemos: es su forma de ser lo que caracteriza el estilo». Astor Piazzolla lo consideraba un maestro. Pugliese, que había estudiado piano en Villa Crespo con Antonio D’Agostino, fue uno de los fundadores del Sindicato de Músicos (llamado en ese entones Sociedad de Músicos y Artistas Afines), en 1936. Ese mismo año, se afilió al Partido Comunista. Música y militancia política quedarían unidas para siempre en su vida.

Cuando las fuerzas de seguridad de uno u otro régimen lo detenían (y «se la tenían jurada», según los músicos que tocaron con él), su orquesta típica se presentaba con un clavel rojo sobre el piano. Al mismo tiempo, los enemigos de Pugliese intentaron hacer circular (sin éxito) la creencia de que el músico era «mufa». Recién en su tercer mandato presidencial, Juan Domingo Perón le pidió disculpas en persona cuando lo recibió, junto con otros artistas, en la residencia de Olivos. «Gracias, maestro, por saber perdonar», le dijo Perón. «Si perdoné o no perdoné, es cosa mía. Pero fue un gesto distinto», destacó Pugliese.

Santo pagano, antimufa, perseguido político, tanguero, director de una orquesta típica con una síncopa inconfundible. Querido por todos. Osvaldo Pugliese fue una pieza fundamental en la historia del tango, de su tradición e, incluso, de su vanguardia. Porque, sin saberlo, haría escuela en una muy joven camada de músicos del tango surgida con el nuevo milenio. En el arte, vanguardia no es solo experimentar y revolucionar, también es aquello que alguien vislumbra discretamente y que otros reconocerán mucho tiempo después. Don Osvaldo, que, a primera escucha, podría ser parte de la orientación clásica del tango, se adelantó para dejar que esa generación tanguera del nuevo milenio lo descubriera y se sintiera identificada con su estilo, con la potencia de su «yumbeado» y construyera, a partir de ahí, un camino propio.

Árboles Prohibidos de la Ciudad de Buenos Aires

Nispero

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