Los chicos de entre 12 y 13 años comenzaron primer año en las escuelas secundarias públicas de la Ciudad de Buenos Aires, 10 días antes del resto de los cursos, para favorecer la adaptación y fortalecer saberes.
Unos 20.300 chicos de entre 12 y 13 años comenzaron hoy el primer año en las escuelas secundarias públicas de la Ciudad de Buenos Aires, 10 días antes de los previsto, para fortalecer saberes y favorecer la adaptación, lo que representa, además, una forma de combatir la deserción ya que este período es considerado clave en este aspecto.
«Esto es una avance enorme. Necesitamos que los chicos estén más tiempo en clase y les dimos prioridad a ellos porque la mayor deserción se da entre primer y segundo año de la secundaria, que es el paso más traumático», aseguró El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta en declaraciones a Radio Mitre.
Larreta apuntó, además que los chicos «tienen dos semanas más de clases o 10 días hábiles, lo que realmente es mucho para lo que es el año lectivo. Estos días más de adaptación los ayuda en a transición».
El funcionario confía en que la decisión representará «una mejora enorme en la Educación» porque «más días (de adaptación) los ayuda en la transición» pero también «para la calidad educativa, porque fortalecemos las materias más traumáticas» como matemáticas y lengua.
El jefe de Gobierno enlazó además este curso de articulación con la masiva capacitación docente que se lleva a cabo paralelamente y por primera vez también en la Ciudad, como «dos cosas nuevas» que ponen de manifiesto «la prioridad que le damos a la educación, posiblemente lo más importante que tengamos en una sociedad».
El jefe de Gobierno destacó además que «contamos con gran apoyo de los padres» y de los «gremios», lo que queda demostrado por el hecho que la medida se haya implementado «cuando aún estamos discutiendo las paritarias» e «independientemente de la discusión salarial, y eso también es un avance».
A su turno, la ministra de Educación Soledad Acuña afirmó estar «súper emocionada» con este comienzo adelantado, sentimiento que, aseguró, es compartido por «los papás y los chicos».
«La idea es que puedan tener un ingreso a la escuela cuando todavía no está lleno de chicos más grandes, reforzar los contenidos de las materias troncales y enseñarles técnicas de estudio», dijo a Radio El Mundo.
La funcionaria explicó que la alta deserción en esta etapa «tiene que ver, en parte, con que vienen con algunos contenidos que quizás no están bien sólidos, pero también con un montón de habilidades que hacen al oficio de ser estudiantes» y que resultan necesarias para lidiar con un mayor «ritmo de estudio» y número de profesores, así como para «organizar el tiempo de otra forma y elegir la forma de estudiar».
En tanto, los dos principales gremios docentes porteños expresaron su apoyo al espíritu de la medida, pero no ahorraron críticas respecto a la manera en cómo se implementó, al tiempo que esbozaron propuestas para hacerla más efectiva.
El secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación, Eduardo López, aseguró que «estamos de acuerdo con la medida» porque se propone «retener matrícula » en un momento en que aumenta la deserción, pero pidió una mayor «contextualización de los contenidos» y que se le abonen las horas extras correspondientes a los docentes involucrados.
«No nos oponemos, pero tenemos propuestas. Para nosotros es importante que la escuela le abra las puertas antes a los chicos, pero también quiénes lo reciben y con qué marco. El objetivo lo compartimos, el ‘cómo’, ‘quién’ y el ‘contexto’ es lo que nos gustaría debatir con el gobierno que no lo debatió», dijo López.
El dirigente docente cuestionó que los contenidos de estas dos semanas extra de clases sean «situados» porque «nos son contenidos de acuerdo a cada escuela y el proyecto pedagógico que esa secundaria tiene».
Por otro lado, López advirtió que como estas horas de clases adicionales «es una nueva actividad» que debe ser cubiertas con «horas institucionales extras pagas».
«Ya tenemos actividades esta semana: planificación, toma de exámenes, y enseñanza a los estudiantes que rinden exámenes. Ahora le sumamos una actividad más: está perfecto, pero hay que remunerarnos», dijo.
A su turno, el secretario general de Asociación de Enseñanza Media y Superior (Ademys), Jorge Adaro, puso en duda la efectividad del programa.
«Medidas como éstas no tienen en cuenta la complejidad del sistema y ya hubo quejas de docentes a quienes se les superponen los horarios, o no cuentan con el lugar físico necesario para dar clase», evaluó.
El curso, que se inicia 10 días hábiles antes del comienzo de las clases, abarca a un universo de 20.300 alumnos de las escuelas públicas de la Ciudad y se lleva a cabo en la misma institución definida para todo el ciclo lectivo con una duración de tres horas.

