El próximo sábado 2 de junio, la señal presentará una maratón especial con los almuerzos más recordados:
con la Familia Mores, con Susana Gimenez, A solas con Sandro y La Guerra de las vedettes
Buenos Aires, 29 de mayo de 2018.-
El próximo sábado 2 de junio a partir de las 14.20 hs. Canal Volver celebrará los 50 años de los almuerzos más famosos de la historia argentina, conducidos por Mirtha Legrand.
Almorzando con Mirtha Legrand se emitió por primera vez el 3 de junio de 1968, y es por ello que se convirtió en el programa que más tiempo lleva transmitiéndose con la conducción de la misma persona
Con una vigencia inigualable, y marcando la agenda periodística en cada una de sus emisiones, la diva de los almuerzos recibió en su mesa a una gran cantidad de figuras nacionales e internacionales del medio, desde presidentes hasta referentes de la cultura, sociedad y política.
En 1993 el ciclo recibió el Martin Fierro de Oro y en 2008 la diva fue distinguida por su trayectoria con motivo de cumplirse el 40º aniversario desde su emisión.
ESPECIAL: MARATÓN “50 AÑOS ALMORZANDO”
Sábado 2 de junio
A las 14.20 hs. Almorzando con Mirtha – Con la Familia Mores
A las 15.50 hs. Almorzando con Mirtha – Con Susana Giménez
A las 17.15 hs. Almorzando con Mirtha – A solas con Sandro
A las 18.35 hs. Almorzando con Mirtha – La guerra de las vedettes
Volver puede verse ahora en la frecuencia 425 de Telecentro; 43 de Cablevisión analógica; 302 de Cablevisión digital y 238 de DIRECTV.
Almorzando con Mirtha Legrand» celebra hoy 50 años en el aire desde que se emitió por primera vez por la pantalla de Canal 9. Este programa originariamente se llamó «Almorzando con las estrellas» y fue una iniciativa de Alejandro Romay, propietario de la emisora.
La primera vez, el menú fue pollo. El mozo le sirvió a Mirtha una pata, pero Daniel Tinayre corrigió en vivo y pidió que a su esposa le sirvieran “pechuga”. 3 de junio de 1968.Los primeros invitados, fueron: Duilio Marzio, Beatriz Guido, Leopoldo Torres Nilsson, Alejandro Romay, Alberto Migré y Daniel Tinayre.
En ese 1968 también se inauguraba la boite Áfrika, en el subsuelo del Alvear; nacía El Viejo Almacén, en San Telmo; nos visitaron Gandhi y Duke Ellington; se inventó la memoria RAM y se empezó a vender en la Argentina la leche en sachet.
“Yo había ido a participar a Sábados de la bondad, que conducía Héctor Coire. Un médico de la familia me había pedido colaborar con el Instituto del Quemado. Ganamos la competencia y Romay me llevó a charlar a lo que llamaban ‘la pecera’, junto a Samuel Yankelevich, su socio”, cuenta Legrand.
“‘Quiero que hagas un programa con almuerzo’, me dijo Romay. ‘¿Comer? ¿Comer y hablar?’, le respondí. ‘Si. Y con 12 personas’, contestó. Le dije que lo iba a pensar”.
“Cumplo 300 programas ininterrumpidos y ya han desfilado 1.500 personas de todas las clases sociales. Tengo la ayuda de una inteligentísima mujer, productora del programa, Cora Cané”.
El primer chef se llamaba Don Manuel Flores.
En 1973 ya había pasado a Canal 13 luego de estar en el 9. Cuando regresó de un viaje se le prohibió la entrada al canal porque el dueño, Omar Gómez dijo: “Terminamos con los almuerzos donde aparentemente lo que existe es gente bien vestida y bien hablada y se desconoce la realidad de la mayoría del pueblo. ¿Por qué no un carpintero u operario?”.
Tras la vuelta a la democracia, Mirtha no estuvo al aire durante un tiempo: “Vinieron y me dijeron que el pueblo no comía, que estaba mal alimentado y que yo hacía un programa frívolo, demasiado elegante y paquete. Yo les dije que no era mi tarea darle de comer a la gente”.
Me da felicidad hacer el programa. Me parece que si estoy todo el tiempo trabajando, voy a estar sana y a vivir por siempre”, dijo la diva.
Y agrega: «Yo misma me sorprendo de mi cerebro. Hasta mi físico es milagroso. Soy una entusiasta y una obsesiva que se reprocha los errores. Siempre digo que es mi último año porque tengo que vestirme, maquillarme, estar fantástica y haber leído mucho”, se entusiasma. “Me criticaron mucho al principio, el medio se volvió más agresivo, y fui leyendo y evolucionando para sostenerme”.
Sobre qué desea en estos 50 años: “No busco la inmortalidad, pero sí quisiera despedirme con la inteligencia y la memoria en el estado en que están ahora”.

