En el pintoresco y colorido rincón de Caminito, el equipo de restauración y conservación del Museo Benito Quinquela Martín sigue avanzando con tesón en la revitalización de sus icónicas obras. Cada pieza restaurada es un guiño al pasado, un suspiro de historia que vuelve a latir en el barrio de La Boca.
El Museo Benito Quinquela Martín, fiel guardián del patrimonio cultural de La Boca, está a cargo de la protección y puesta en valor de las esculturas, relieves y mosaicos que embellecen la calle Caminito. En esta cruzada, el equipo de restauradoras del MBQM trabaja incansablemente para devolverle el brillo y la dignidad a cada obra.
Recientemente, se culminó la intervención de la obra “Levantando anclas”, una majestuosa escultura de cemento creada por el talentoso escultor, dibujante y grabador Julio César Vergottini (1905 – 1999). Esta pieza, que mide 130 x 63 x 93 cm, fue ejecutada en el año 1946 y refleja el profundo vínculo de Vergottini con los barrios de La Boca, Barracas y Avellaneda.
Entre las obras más notables de Vergottini que han encontrado su lugar en espacios públicos se destacan el Monumento al Izamiento de la Bandera en Plaza Colombia, Barracas; el Busto del Almirante Brown en la Plazoleta de los Suspiros, La Boca; el Monumento al Almirante Brown en Foxford, Irlanda; y los mausoleos de Alfonsina Storni y Celedonio Flores en el Cementerio de Chacarita.
Levantando anclas de Julio César Vergottini
La intervención de “Levantando anclas” no solo implicó una limpieza minuciosa, sino también la reparación de daños estructurales y la aplicación de técnicas especializadas para garantizar su conservación a largo plazo. Esta obra, emblemática por su simbolismo y carga histórica, vuelve a lucir con esplendor en su emplazamiento original, para el deleite de vecinos y turistas que recorren Caminito.
El compromiso del MBQM y de su dedicado equipo de restauradoras no se detiene aquí. Continúan con la misión de preservar el legado artístico de La Boca, un barrio que late con la fuerza de su historia y el vibrante color de su cultura.
Así, cada golpe de cincel, cada trazo de pincel, cada delicado retoque, no es solo un acto de restauración, sino un acto de amor y respeto por nuestras raíces. Caminito, con sus calles empedradas y fachadas multicolores, sigue siendo un espejo de nuestro pasado y un puente hacia el futuro.

