Dillon: «La precarización y las urgencias son amenazas para esta profesión en el futuro»

La escritora valoró la relevancia de contar con fuentes directas y luchar contra las operaciones y fake news, al reflexionar sobre el presente y el futuro del periodismo.

La periodista y escritora Marta Dillon consideró que a futuro la “precarización laboral y las urgencias” comunicacionales serán las principales amenazas con las que deberán lidiar el periodismo, al reflexionar sobre la profesión por conmemorarse hoy el Día del Periodista.

En un mundo globalizado, quien ejerza la profesión deberá preservar la importancia de contar con “fuentes directas” y luchar contra “operaciones y fake news que aparecen en distintos formatos”, indicó.

“El futuro del periodismo es complicado imaginarlo cuando estamos en un momento donde las preguntas que nos hacemos tienen que ver con el futuro de la humanidad y de la vida en general tal como la conocemos”, dijo Dillon.

La activista y una de las fundadoras del movimiento Ni una Menos -iniciado para denunciar la violencia hacia las mujeresy el femicidio- agregó que “el periodismo seguirá siendo necesario” en un contexto donde “la mayor amenaza es la precarización y la falta de espacios de trabajo que pudieran entender que este oficio, esta profesión, necesita respaldo, resguardo, capacidad de asumir riesgos, de escuchar y proponer una tarea que recoja voces, experiencias y que no se quede en el teléfono del escritorio”.

“Es cierto que esto último, en este momento de pandemia es más difícil evitarlo, pero está el desafío de tener todo el tiempo fuentes directas, y se necesita -en función de las nuevas tecnologías- tener muy claras cuáles son nuestras tareas”, indicó.

“En función luego de esas tareas deberemos ver cómo se la realiza con las nuevas tecnologías, y la posibilidad de incorporar todas las posibilidades audiovisuales, sonoras, etc”, especificó.

Dillon, quien es además editora del suplemento feminista Las 12, de Página 12, y creadora y editora del suplemento LGTBQ, agregó que a nivel personal le “preocupa un montón que todo se vaya transformando a un único lenguaje que tiene que ver con las series, con la producción en serie de afectos, emociones, de tratar de generar empatía con la gente que sufre”.

“Por ejemplo, ahora se empiezan a producir documentales que tienen que ver con temas que al periodismo siempre le interesaron como la desigualdad, la pobreza, la inclusión, y cuando se hacen documentales lo que se pone es como una especie de escena del sufrimiento», expresó.

Y continuó: «Hay cierto lenguaje donde está todo puesto en función de un tráfico capitalista de las emociones, de la información y de las problemáticas que no son ficción sino reales”.

Consultada sobre los desafíos del periodismo de investigación, evaluó que “el problema que tenemos es la urgencia de lo que implican las redes sociales, la profusión de noticias falsas, de operaciones que como están puestas por ahí en audiovisual, generan alguna idea de certeza”.

“Esas son las grandes amenazas porque el periodismo de investigación necesita tiempo, e incluso ahora que parece que el tiempo parece más lento, a los que estamos en periodismo justamente nunca nos faltó tanto el tiempo como en esta época, donde no nos podemos mover pero tenemos que seguir trabajando acorde a lo que pensamos y creemos de este oficio”, finalizó la escritora de al menos cinco libros, premiada en diversas oportunidades por su labor periodística.

Entre sus escritos, el último, «Aparecida», está contado en tono autobiográfico y se centra en la búsqueda del cuerpo de su madre, Marta Taboada, desaparecida por la última dictadura cívico militar.