El transbordador Nicolás Avellaneda es el símbolo de la llegada de la revolución industrial en el país, y por eso está ubicado entre ambas márgenes del Riachuelo, donde prosperaron las fábricas y los depósitos que permitían trasladar los productos argentinos a todo el mundo.
Es un un coloso de metal con torres de 53 metros de altura, que recorre una barquilla para transportar gente desde el continente a la isla Maciel Estaba parado desde 1960 y volvió a la actividad en octubre de 2019, en medio de una campaña para que la UNESCO lo declare patrimonio de la Humanidad.
El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda volvió a funcionar hoy después de más de 60 años de inactividad, entre la Isla Maciel, en Avellaneda, y el barrio porteño de La Boca, y en su primer día trasladó unas 600 personas, realizando más de 60 viajes durante sus seis horas de actividad. Para ampliar información:
El proyecto adquirió nuevos bríos en los primeros días de enero, cuando quedó conformada la Asociación Mundial de Transbordadores que reúne a los puentes de este tipo que aún sobreviven en el mundo: que son apenas ocho, aunque los ingleses están aún en vías de sumarse. “La idea es tener personería jurídica para realizar una presentación conjunta. Ya trabajamos en eso con España. Alemania y Francia y el Reino Unido que todavía no integra la entidad pero está interesado en el tema”, adelanta Gabriel Lorenzo, secretario ejecutivo de la Fundación por La Boca.
Lorenzo cuenta que en esta etapa los países donde están esos puentes deben ponerse de acuerdo para ver quién encabezará la presentación. Corren con la ventaja de que el puente localizado en España, más precisamene en Vizcaya ya fue declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco y sólo tienen que pedir que esa calificación se extienda a los demás que siguen en pie: el de Rochefort (Francia), los de Osten y Rendsburg (Alemania) y los de Newport, Warrington y Middlesbrough (Reino Unido).
Recuerdan en la Fundación por La Boca que el puente transbordador Nicolás Avellaneda es el único en su tipo en todo el continente americano. De hecho, los otros siete que existen en el mundo están en Europa. Por eso ellos realizaron un manual de interpretación sobre cómo era el puente que fue fundamental en la restauración y puesta en marcha que demoró varios años y terminó en octubre de 2019. “Hubo un momento de shock cuando el puente recuperó el color gris nube original. A mucha gente no le gustó, pero Lito, uno de los integrantes de la fundación que tiene 90 años recordó que cuando él era chico el transbordador tenía ese color”, agrega Lorenzo.
Puente Transbordador Nicolas Avellaneda
Un coloso de acero
La historia documenta que el transbordador surgió a principios del siglo XX cuando la actividad comercial e industrial en el barrio de La Boca era incesante y en ambas orillas de la desembocadura del Riachuelo se aglomeraban las fábricas, los frigoríficos y los astilleros y había circulación constante de barcos y de trabajadores.
En 1908, el Gobierno nacional autorizó a la empresa Ferrocarril del Sud a construir un puente transbordador que conectara el barrio de La Boca (Ciudad de Buenos Aires) con la Isla Maciel en el municipio de Avellaneda (provincia de Buenos Aires). Costó 100.000 libras esterlinas y fue solventado por la provincia.
Llegó separado en partes, en barco, desde Inglaterra y su ensamblado demoró unos tres años en los cuales también se construyeron los cimientos de las torres que están sumergidos a 24 metros de profundidad. La obra fue inaugurada el 30 de mayo de 1914, con el nombre de Puente Transbordador Nicolás Avellaneda. Durante años el puente no sólo permitió el cruce de personas y carros, sino también del tranvía, que atravesaba el Riachuelo montado en la barcaza.
En 1940 se inauguró un nuevo puente Nicolás Avellaneda apenas a 100 metros del transbordador, que lleva el mismo nombre. Y en 1960, la barquilla que iba de uno a otro lado dejó de funcionar.
En la década del noventa, durante el gobierno de Carlos Menem se ordenó el desguace y la venta como chatarra pero la oposición de vecinos y referentes de la zona hizo que se desactivase.
En 1995 la ciudad de Buenos Aires lo declaró sitio de interés cultural y en 1999, tanto el puente como las dos riberas, entran en la lista de monumentos históricos nacionales.
La recuperación y la identidad
A partir de 2004, con la creación de Acumar y el plan de recuperación del Riachuelo, comenzaron a estudiarse proyectos para rehabilitar el viejo transbordador, que tomaron nuevo impulso en 2012 cuando se descubrió un túnel cruzando el río a 28 metros de profundidad, que permitiría el traslado de un gasoducto que pasaba por la estructura del transbordador.

