En una velada en el corazón porteño, el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, señaló que la calidad institucional requiere de libertad de expresión y acceso a la información pública. Sus palabras resonaron fuerte tras las recientes restricciones implementadas por el Gobierno en materia de transparencia.
En la noche del martes, bajo las luces tenues de un salón en Buenos Aires, se escuchó la voz firme de Horacio Rosatti durante la cena anual de Poder Ciudadano. Se destacó que la calidad institucional está intrínsecamente ligada a la independencia del Poder Judicial, la división de poderes, la libertad de expresión y, sobre todo, al acceso a la información pública.
Se hizo hincapié en que, sin transparencia, la confianza del pueblo en las instituciones se ve empañada. Las palabras de Rosatti cobraron mayor relevancia tras las recientes medidas del Poder Ejecutivo que restringen los pedidos de acceso a la información pública mediante un decreto publicado semanas atrás.
«Hay una demanda social de transparencia», sostuvo el magistrado, pintando un cuadro donde la sociedad clama por claridad y honestidad en la gestión pública. En un guiño casi imperceptible, lanzó una crítica a la conducción «unipersonal y súper concentrada» anterior a su gestión, en referencia velada a su par Ricardo Lorenzetti.
Se destacó también la importancia de reducir la cantidad de causas que llegan a los tribunales. Rosatti consideró que se cuestiona al Poder Judicial por la falta de velocidad en sus sentencias, cuando el principal problema «no está en la salida del proceso productivo, sino en el ingreso». La Corte Suprema dicta cada año cerca de 12.000 sentencias que resuelven unas 20.000 causas, pero alrededor del 65% provienen del propio Estado. «En materia previsional, el Estado apela para no pagar una sentencia y ganar tiempo, aunque ya sabe cuál será el resultado porque existen precedentes», ejemplificó.
El presidente apuntó contra la judicialización de la política. «Muchas veces, la falta de respuesta de los poderes representativos deriva en una litigiosidad excesiva y en un ingreso descontrolado de causas», afirmó. Este fenómeno, inexorablemente, provoca lentitud y conspira contra la agilidad de los procesos judiciales. «Es muy difícil ser un tribunal de garantías constitucionales cuando todo se judicializa y llega a la última instancia», se lamentó.
Rosatti instó a recuperar el espíritu de concordia, la vocación de diálogo y los mecanismos de conciliación. «Si desde la sociedad no se utilizan estas herramientas, si lo que pasa a la mañana se judicializa a la tarde, todos perdemos», afirmó con tono preocupado. Sus palabras invitaron a la reflexión sobre el rol de cada actor en la construcción de una justicia más eficiente y cercana al ciudadano.
En este contexto, es menester recordar que la transparencia es un pilar fundamental en una democracia sana. Como decía el filósofo alemán Immanuel Kant, «la ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad». Sin acceso a la información, el ciudadano se ve privado de ejercer plenamente sus derechos y responsabilidades dentro de la sociedad.
La calidad institucional es, en esencia, el reflejo de cómo se manejan las instituciones y de qué manera se relacionan con el pueblo. La libertad de expresión y el acceso a la información pública son herramientas esenciales para fomentar una sociedad más justa y equitativa. La ética en el ejercicio del poder se convierte en un tema central; según Aristóteles, «la virtud está en el término medio», y en el ámbito público, esto se traduce en acciones que beneficien al conjunto de la sociedad.
La velada concluyó con aplausos y miradas reflexivas. Se vislumbra la necesidad de un cambio en las prácticas institucionales, donde la transparencia y la justicia sean las protagonistas que guíen el rumbo de la nación. En tiempos donde el tango y el lunfardo siguen siendo parte de nuestra identidad, quizás sea momento de que las instituciones bailen al compás de la honestidad y el compromiso con el pueblo.
Currículum de Horacio Rosatti
Horacio Daniel Rosatti, nacido el 11 de agosto de 1956 en Santa Fe, es un destacado abogado y político argentino. Se graduó como abogado en la Universidad Nacional del Litoral, donde también obtuvo su doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales. Fue intendente de la ciudad de Santa Fe entre 1995 y 1999. En el ámbito nacional, se desempeñó como Procurador del Tesoro de la Nación y como Ministro de Justicia y Derechos Humanos durante la presidencia de Néstor Kirchner. En 2016, asumió como Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y, desde 2021, ocupa la presidencia del máximo tribunal. A lo largo de su carrera, ha sido reconocido por su compromiso con la defensa de la Constitución y la promoción de la transparencia institucional.
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Fuente: Palermo Online Noticias – https://palermonline.com.ar/

