La semilla de chía, un alimento funcional

Por Vilma Lo Presti (www.cocinandoconchia.com.ar), pionera en introducir la chía como ingrediente fundamental en sus recetas. Autora de “El superalimento” de Editorial Planeta., galardonado en el prestigioso concurso Gourmand World Cookbook Awards y de Chía.

Por sus múltiples propiedades este alimento es considerado dentro del grupo de los que mejoran la salud.

Los alimentos funcionales son aquellos que se consumen como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos que ofrecen beneficios para la salud y reducen el riesgo de sufrir enfermedades. Estos alimentos son los que poseen determinados minerales, vitaminas, ácidos grasos o fibra alimentaria, fitoquímicos y otros antioxidantes, microorganismos beneficiosos, ya sea en forma natural o agregada. Algunos ejemplos de alimentos funcionales son: los yogures y productos lácteos que contienen bacterias benéficas que van a formar parte de nuestra flora intestinal; los huevos o leches enriquecidos con ácidos grasos omega-3; té, que al contener naturalmente antioxidantes colabora en la prevención de las enfermedades degenerativas; el salvado de avena, fundamental por su gran aporte de fibra soluble.
Por su parte, la semilla de chía es considerada un alimento funcional porque aporta un alto contenido de grasas omega-3; muy buena cantidad de fibra tanto soluble como insoluble; gran n.úmero de antioxidantes.
Entender qué papel juegan estos compuestos en el organismo es de mucha utilidad para conocer los beneficios que puede brindar la inclusión de semillas
de chía en la alimentación diaria.
Para comprender qué es el omega-3, en primer lugar se deben definir algunos conceptos relacionados con las grasas y romper con el preconcepto de que “todas las grasas son malas” o que ingerir grasa es malo para la salud. Si se considera que se debe consumir 30 % de las calorías de la dieta en forma de grasa, hay que aprender a seleccionarlas y, para eso, es necesario conocerlas. En líneas generales, se debe moderar el consumo de alimentos ricos en colesterol y grasas saturadas, elevar aquellos que contienen grasas mono y poliinsaturadas y eliminar las grasas trans de la alimentación. Estas pautas, sumadas a cambios en el estilo de vida tales como la realización de actividad física de manera regular, no fumar y mantener un peso saludable, permitirán la prevención de un sinnúmero de enfermedades.