La primera Universidad del Agua en el mundo, reivindicada por el Papa Francisco en el Ángelus, fue creada por José Luis Lingieri, líder de los trabajadores del agua en Argentina y América, junto a Luis Liberman, antropólogo, judío y amigo del Pontífice.
Por Lucas Schaerer, Buenos Aires, Argentina.
@LSchaererOK
El génesis cuenta que en un principio el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. A los hombres la encomendó para su cuidado. Pero los humanos la ponen en peligro: la contaminan, la sobrecalientan y la distribuyen con egoísmo. La crisis del agua tiene una magnitud tan desgarradora que mil niños mueren por día, como consecuencia de enfermedades ligadas al agua. El clamor del Papa Francisco, como vocero de las periferias de los pueblos amazónicos, asiáticos y africanos, desde y sobre todo a partir de su encíclica Laudato Sí hizo mella en sus compatriotas con un rol central en la empresa de obras y saneamientos en Argentina y que innovaron con la creación de la primera Universidad del Agua en el mundo.
José Luis Lingieri, secretario general en la Confederación de Trabajadores y Trabajadoras del Agua, Saneamiento y Ambiente de las Américas (CONTAGUAS) y de los trabajadores de Obras Sanitarias en Argentina, el pasado domingo 21 de marzo despertó por un llamado telefónico. Luis Liberman, el rector del Instituto Universitario del Agua y el Saneamiento (UIAS), le contó con entusiasmo las palabras del Pontífice al finalizar el Ángelus. «La hermana agua no es una mercancía». Un posicionamiento lapidario del Pontífice sobre aquellas élite que encierran el recurso natural en moneda de cambio. Como propuesta positiva al drama de 2.200 millones de personas que viven sin agua potable, el Vicario de Cristo puso un ejemplo concreto. «Pienso (levanta los ojos del papel que leía), en la Universidad del Agua, en mi patria, ellos trabajan para hacer comprender la importancia del agua. ¡Muchas gracias a los argentinos que trabajan en esta Universidad del Agua!”, cerró el Papa colocando a sus compatriotas bajo la mirada de ecologistas, periodistas, empresarios, políticos, gobernantes y científicos de todo el planeta.
Alfa y Omega entrevistó al dirigente sindical, empresarial y político José Luis Lingieri, en este contexto del Día Mundial por el Agua (el 22 de marzo se recuerda la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada en Brasil, en junio de 1992).
AyO: Nos podría explicar cómo un sindicato de trabajadores crea la primera universidad del agua en el mundo.
Lingieri: El IUAS (Instituto Universitario del Agua y el Saneamiento) es un sueño social, parafraseando al Papa en “Querida Amazonía” (exhortación apostólica postsinodal de 2020). Es la concreción de una visión de la organización en relación al sindicalismo del siglo 21, donde a la vocación en la defensa de los derechos comprendimos el rol educador que debemos cumplir. El agua es vida, es un derecho universal consagrado por la Naciones Unidas y como tal requiere herramientas para su cuidado y protección que necesariamente necesita del valor social del conocimiento. Este es el sentido de la propuesta, no nos llama la idea “del primero”, nos convoca la certeza de proyectar esta experiencia al futuro.
AyO: Usted es líder de los sindicatos del agua en América y tiene relación con la iglesia en la Amazonía, a través del cardenal Claudio Hummes. ¿Es posible la universidad en la región?
Lingieri: El cardenal Hummes es un líder monumental. Tuve la posibilidad de compartir con él tantos encuentros aquí, en Buenos Aires, cuando vino en 2015, luego en el acto del 22 de marzo del 2016, por el “Día Mundial del Agua”, donde firmamos con más de 5000 trabajadores, dirigentes y funcionarios la “Declaración de Buenos Aires” donde ya decíamos que “Somos agua y somos futuro”. Luego en 2017, en el Coloquio que hicimos con la Cátedra del Diálogo y la Cultura del Encuentro, la REPAM y la Pontificia Academia de la Ciencias y que tuvo el discurso final de Su Santidad. Hummes nos enseña, es una persona luminosa. Respecto a sindicato tiene una amplia historia en materia educativa. La Universidad cierra el ciclo; el proceso inicia en nuestros jardines maternales y continua en el Instituto Tecnológico Leopoldo Marechal (ITLM) con su carreras terciarias, sus acciones de desarrollo de carrera laboral y capacitación. En este sentido nuestra perspectiva se asocia a tres objetivos del desarrollo sostenible: el derecho al agua y al saneamiento, la educación permanente y de calidad a lo largo de la vida y el trabajo decente. En este enfoque entendimos que nuestro horizonte es continental y así pensamos una Universidad con una fuerte presencia en el continente.
AyO: Usted es argentino como el Papa. ¿Mantenían una relación antes del Coloquio sobre el agua en febrero de 2017? ¿Cuánto significó que el Vaticano sea el ámbito de debate sobre el recurso hídrico?
Lingieri: Mi relación con el cardenal Bergoglio eran los canales formales del diálogo entre la Conferencia Episcopal Argentina y la dirigencia sindical. Para nosotros y para mí en particular, Francisco es un profundo cambio de paradigma para la Iglesia y para el mundo. Seguimos su magisterio, trabajamos con sus encíclicas, son una referencia medular, no una mera cita.
En 2017 fuimos parte de la organización del Coloquio sobre el Derecho al agua y la centralidad de las políticas públicas en la gestión eficiente de los servicios de agua y saneamiento. La PAS (Pontificia Academia de Ciencias) fue una hermosa casa que nos recibió junto a 100 expertos de todo el mundo. Su Canciller, monseñor Marcelo Sanchez Sorondo, fue muy generoso y la presencia de Su Santidad un enorme aliento a nuestra tarea. Está claro que Roma 2017 significó un fuerte apoyo a nuestra Universidad.
AyO: Por último ¿qué opina respecto a que el agua cotiza en la bolsa de Wall Street. ¿Crece su privatización?
Lingieri: Es un tema controversial, ya que la noticia completa es que los agricultores de California aplicaron a la compra de agua futuro en razón de la crisis climática que agobia a la región. Pero no es menor que convertir el agua en un comoditie es un riesgo enorme que trastoca el sentido del agua como derecho. Las alertas sobre la privatización son un tema recurrente y nuestra lucha o nuestro desafío es crear reglas del juego y definiciones políticas que aseguren el acceso pleno y universal al agua. De allí el rol central de los Estados en la salvaguarda de los más vulnerables. Pero también ponemos el foco en los compromisos y el estricto cumplimiento que los Estados le deben a la sociedad en la atención del cambio climático. No podemos continuar aceptando que los organismos multilaterales sean declarativos mientras la Tierra clama por soluciones concretas.
Liberman
Liberman, el rector de la Universidad
Julio Liberman le dijo un día a su nieto que debía hablar con Jorge Mario Bergoglio. Algo incomprensible para Luis, quien conocía la militancia política y sindical de su abuelo pero no sabía que lo vinculaba al religioso. De ese involuntario encuentro tras la muerte de su abuelo nace hoy una amistad consolidada por el paso del tiempo y las acciones. Cada vez que el Papa Francisco se involucra en la temática del agua aparece el profesor en antropología, de creencia judía y flamante rector de la Universidad del Agua. De hecho al terminar el Ángelus, este domingo 21, a uno de sus más estrechos colaboradores el Papa le pidió que llamara a Luis. «Porque esto nos va ayudar». Francisco se refería a la causa por el agua. Un desafío global que enfrenta espalda con espalda con Luis Liberman, a quien considera en su selección de expertos a nivel mundial que integraron el Sínodo Amazónico, durante casi un mes en Roma, como invitados especiales. Entre ellos: el ex secretario general de la ONU Ban Ki Moon; el ganador del Nobel de la Paz 2007, Carlos Alfonso Nobre; el profesor de Desarrollo Sostenible en Columbia, Jeffrey Sachs; o el profesor de Física Atmosférica, Hans Schellnhuber.

