Los candidatos a presidente de Argentina, Sergio Massa y Javier Milei, protagonizaron este domingo un debate que tuvo como eje central la capacidad de los postulantes para gobernar el país.
Massa, que se presentó como el candidato del «cambio con experiencia», buscó contrastar su conocimiento del Estado con las propuestas más polémicas de Milei, que se define como un «libertario».
El ministro de Economía utilizó una fórmula de pregunta-respuesta que cerraba con un «por sí o no» para interrogar a su rival sobre sus propuestas, como la dolarización de la economía, la eliminación del Banco Central y la privatización de Vaca Muerta.
En algunos casos, Milei se mostró dubitativo o esquivó las preguntas, lo que Massa aprovechó para criticarlo.
Por ejemplo, cuando Massa le preguntó si iba a arancelar las universidades, Milei respondió que «en el corto plazo» no lo haría, pero que «en el largo plazo» era posible.
Massa, por su parte, prometió «ocho puntos del PBI» de inversión educativa y poner en práctica un plan de alfabetización para que niñas y niños terminen el tercer grado de la escuela primaria sabiendo leer y escribir.
En cuanto a la relación del país con el mundo, Milei aseguró que dejará el comercio exterior en manos de los privados y que no mantendrá relaciones diplomáticas con países que no respetan la democracia, las libertades individuales y la paz.
Massa, en cambio, defendió el Mercosur y las relaciones con China y Brasil, los dos primeros socios comerciales de la Argentina.
Los candidatos también mantuvieron un duro cruce sobre la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.
Massa remarcó que la fallecida premier Margaret Thatcher es «una enemiga de Argentina, ayer, hoy y siempre», y valoró a los «héroes» que combatieron en las islas.
Milei, por su parte, dijo que admiraba a Thatcher y que la llamaba «Dama de Hierro» por su rol en la caída del muro de Berlín.
Conclusión:
El debate dejó en evidencia las diferencias ideológicas entre Massa y Milei, así como las estrategias de ambos candidatos para captar el voto de los argentinos.
Massa, que lidera las encuestas, busca consolidar su imagen de presidente experimentado y capaz de gobernar el país.
Milei, por su parte, busca captar el voto de los jóvenes y de los sectores descontentos con la política tradicional.
El público marcó el debate con un murmullo de asombro ante el pedido del psicotécnico a Milei
La tercera fue la vencida en los debates porque esta noche, a diferencia de las instancias anteriores, los invitados sí se hicieron notar con murmullos, aplausos y cantitos en el cierre, pero el momento clave lo aportó la parcialidad de Unión por la Patria (UxP) con una expresión de asombro cuando Sergio Massa le ofreció a su contrincante de La Libertad Avanza (LLA) Javier Milei hacerse un psicotécnico juntos.
«Un presidente tiene que tener equilibrio mental», dijo Massa al promediar el debate y el comentario derivó en un «uhhhhh» de festejo en un sector del auditorio, tras lo cual el postulante del peronismo remató: «Te ofrezco ir a hacernos juntos un psicotécnico».
Con esa premisa, en la búsqueda de exponer a Milei, el titular de la cartera económica continuó: «Contale a la gente por qué no te renovaron la pasantía en el Banco Central cuando trabajaste ahí».
Acto seguido, el público que ocupaba el lado izquierdo del salón de Actos de la Facultad de Derecho volvió a celebrar como un gol, mientras el otro permanecía en silencio.
Minutos después llegó el festejo de los libertarios, quienes celebraron una réplica de Milei cuando le dijo a Massa: «Si vos fueras Pinocho, ya me hubieses pinchado un ojo, porque sos muy mentiroso».
Los aplausos de LLA quedaron sepultados a los pocos segundos cuando Milei, desde su atril, aceptó que en caso de acceder al Gobierno impulsará la dolarización.
Allí, Massa utilizó su tiempo restante para gesticular y hacer notar que una vez más Milei se estaba contradiciendo.
«Este candidato vino a desmentirse de todo lo que dijo en la campaña», lo que provocó la risa en algunos dirigentes de UxP presentes en el salón.
Otro de los momentos en el que el auditorio mostró su desconcierto ocurrió con una metáfora deportiva del debate, porque Milei confundió la nacionalidad del fallecido ídolo holandés Johan Cruyff, a quien rebautizó como alemán en un nuevo cruce con Massa.
Sucedió cuando Milei buscó defenderse de una crítica de Massa, que le reprochaba al diputado libertario haber elogiado a la fallecida exprimer ministro británica Margaret Thatcher.
Los invitados volvieron a jugar su rol cuando el salón quedó en un silencio de asombro que luego se transformó en carcajada entre la parcialidad de Massa: ocurrió cuando Milei le cedió la palabra a su competidor mientras transcurría el eje temático de educación y salud pública.
«Esto es la clara muestra de que un candidato no estudió nada ni le importa la educación y la salud», sentenció entonces Massa mientras los invitados de ambas partes murmuraban y comentaban por lo bajo.
Más tarde, al finalizar el bloque de Derechos Humanos y cuando los candidatos se retiraban del escenario – cada uno por su lado- se escuchó la voz de Milei decir «no sabía ni cuánto duraba este bloque», debido a que el micrófono había quedado abierto.
Esto se escuchó en el recinto, lo que provocó la risa de algunos mientras el ánimo de los libertarios era diferente a los otros debates, ya que no saludaban a su candidato cuando terminaba cada bloque.
A partir de la sucesión de preguntas de Massa, «por sí o por no», Milei terminó reconociendo la labor en seguridad del líder del Frente Renovador cuando fue intendente de Tigre, lo que descolocó aún más a sus asesores e invitados.
A diferencia de los debates antes de las elecciones generales, Milei no pudo mostrarse relajado y trató de no mirar a Massa cuando este hablaba, sino que miraba hacia arriba o hacía gestos, pero nunca estuvieron dirigidos a sus invitados, como sí lo hizo en los anteriores encuentros.
En ese punto, se notó la diferencia con el ministro de Economía que utilizó la posibilidad de moverse, por lo que salió del atril y caminó el escenario al inicio y al final del debate.
Durante los cortes publicitarios cada equipo de campaña iba al encuentro de su candidato, mientras los invitados se paraban y conversaban en el salón de actos, pero no tuvieron ningún cruce entre peronistas y libertarios.
Al volver de la última pausa publicitaria, Milei se soltó e hizo un gesto de aprobación a sus allegados, que estaban encabezados por el legislador porteño Rodrigo Marra y las diputadas electas Diana Mondino y Lilia Lemoine.
En tanto, Massa se mostró sonriente a la espera del último bloque en que contestaron la pregunta de por qué quiere ser presidente.
En ese momento, no hubo saludo entre los candidatos ni subieron sus familias, sino que ambos quedaron en el atril.
Allí, Massa comenzó a saludar y tirarle besos a su esposa Malena Galmarini, que estaba ubicada en las gradas junto al vicejefe de Gabinete y miembro de la mesa de campaña, Juan Manuel Olmos.
Galmarini, quien fue atacada por Milei al recordar su derrota en el municipio de Tigre, se emocionó y gritó: «Te amo, Massa».
Su grito se escuchó justo antes de que la parcialidad de UxP empezara a cantar «Massa Presidente» mientras que el sector libertario reaccionó y comenzó a cantar sus consignas.
A diferencia de los otros debates, donde la parcialidad libertaria se había a mostrado con mayor algarabía y participativa, esta vez terminó apagada exhibiendo que la performance de su candidato no había sido tan buena como esperaban.
Aunque luego dijeron que Milei se había mostrado confiable y que no había caído en las chicanas del ministro de Economía.
Ese clima contrastó con el ánimo reinante antes del debate, cuando los libertarios recibieron con aplausos y gritos de celebración a la candidata a vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se sentó al lado de Karina Milei, hermana del diputado libertario.
Entre los que acompañaron a Massa se destacó la presencia del ex jefe del Ejército, Martín Balza; los dirigentes aliados que no forman parte de UxP, como el exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey; los diputados nacionales Alejandro ‘Topo’ Rodríguez, Graciela Camaño (Bloque Federal), Mónica Fein (Socialismo) y Natalia de la Sota (Córdoba Federal).
Otros invitados fueron el embajador argentino en España, Ricardo Alfonsín; el empresario Francisco De Narváez; uno de los titulares de la CGT, Héctor Daer, y el asesor financiero Carlos Maslatón.
Además, asistieron el candidato a vicepresidente, Agustín Rossi, y los ministros Eduardo ‘Wado’ de Pedro (Interior), Victoria Tolosa Paz (Desarrollo Social), Gabriel Katopodis (Obras Públicas), y Matías Lammens (Turismo), entre otros.
Entre los gobernadores de UxP dijeron presente también el catamarqueño Raúl Jalil, el riojano Ricardo Quintela, el bonaerense Axel Kicillof, el rionegrino Alberto Weretilneck, y el misionero Oscar Herrera Ahuad, entre otros.
Por su parte, en el espacio de La Libertad Avanza se confirmó que no asistió ningún dirigente de Juntos por el Cambio, lo que fue remarcado por Massa durante el debate.

