Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se registró una caída del 28,5% interanual en enero y del 25,5% en febrero en las ventas minoristas pyme. Las ventas en shopping, según el Indec, experimentaron un desplome del 35,1% en diciembre, mientras que el patentamiento de autos descendió un 33,5% en el primer mes de 2024, de acuerdo con datos de ADEFA.
En febrero, el consumo masivo mostró un retroceso del 13,4% interanual y del 6,6% respecto a enero, según indicó Focus Market. Se señaló que la pérdida de poder adquisitivo del ingreso de los argentinos continúa siendo un problema relevante. Se observa un cambio en los comportamientos y medidas por parte de los consumidores en busca del ahorro en productos alimenticios, bebidas, de limpieza e higiene personal, como la disminución del consumo de primeras marcas y la sustitución de productos de precio alto por alternativas más económicas.
La producción industrial, según los últimos datos del Indec, sufrió una caída del 12,4% interanual en enero, sin que ninguna categoría registrara crecimiento durante ese mes. La Unión Industrial Argentina (UIA), en un relevamiento entre más de 700 empresas, señaló que se registraron niveles históricamente bajos en las variables de producción y ventas, especialmente en las pymes, lo que ha generado dificultades para cumplir con los pagos.
En respuesta a estos indicadores, se ha destacado la necesidad de desarrollar nuevos instrumentos de política industrial y tomar medidas para amortiguar el impacto en las pymes y en las economías regionales en un contexto recesivo.
Las expectativas de los industriales respecto a la actividad del sector se encuentran en niveles bajos, con una fuerte contracción proyectada debido a la caída de la obra pública y de la demanda interna.
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por el Centro de Estudios de la UIA ha marcado una contracción continua en la actividad industrial, situándose en zona de contracción por séptima vez consecutiva. Los empresarios atribuyen esta caída al retiro del gasto en obra pública por parte del gobierno, así como a la disminución del consumo.
Las perspectivas de las empresas para el próximo año son moderadamente optimistas, con una mejora anticipada en la situación económica tanto a nivel empresarial como en el sector de actividad y el país. Sin embargo, la incertidumbre persiste en torno a la obra pública y su impacto en la actividad económica.
En cuanto al debate sobre la obra pública, los gobernadores han expresado su preocupación por el posible recorte de proyectos financiados por organismos internacionales, argumentando que este tipo de inversiones son vitales para el desarrollo regional y la generación de empleo. Por otro lado, exfuncionarios del gobierno han advertido sobre los riesgos de tomar más deuda con el FMI, señalando que esto podría agravar la situación económica del país.

