Previamente, el mandatario brasileño le exigió que se disculpe por decir «muchas tonterías».
(Ciudad de Buenos Aires, 28 de junio de 2024) — Se ha vuelto a caldear la relación entre el presidente argentino, Javier Milei, y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El quilombo arrancó cuando Lula le pidió a Milei que se disculpe por haber soltado varias «tonterías». Pero lejos de amansarse, Milei salió al cruce y lo llamó «zurdito con el ego inflado».
El presidente argentino, que no es de andar con chiquitas, redobló la apuesta y en una entrevista con LN+ tiró: «¿Los que mintieron exigen que se les pida perdón porque uno les dijo la verdad?». Y agregó: «Hay que ponerse por encima de estas nimiedades, porque son más importantes los intereses de los argentinos y los brasileños que el ego inflamado de algún zurdito».
Sin ánimos de calmar las aguas, Milei se mandó otra: «¿Cuál es el problema de que le dije ‘corrupto’? ¿Acaso no fue preso por corrupto? Le dije ‘comunista’, ¿no es un comunista?». Para Milei, pedir disculpas no está en los planes: «¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad? ¿O estamos tan enfermos de corrección política que a la izquierda no se le puede decir nada, aun cuando sea verdad?».
La semana arrancó complicada cuando Lula comentó en una entrevista con el portal UOL que Milei le debe disculpas a él y a Brasil por haber dicho «muchas tonterías». Lula, sin pelos en la lengua, expresó: «Es un país muy importante para Brasil, y Brasil es muy importante para Argentina y no es un presidente de la República quien va a crear una brecha entre los dos países». A ver cómo sigue esta novela, porque parece que estos dos no se ponen de acuerdo ni para tomar un mate.
En este contexto, «zurdito» es una forma despectiva de referirse a alguien con inclinaciones políticas de izquierda. La palabra «zurdo» en el lenguaje informal argentino se utiliza coloquialmente para describir a una persona que es izquierdista o progresista en su pensamiento político. Al agregar el sufijo «-ito», se busca minimizar o ridiculizar a la persona, en este caso, a Luiz Inácio Lula da Silva, insinuando que sus ideas políticas de izquierda son insignificantes o infantiles.
Curiosamente, en su afán por criticar a Lula, Milei se refiere a él mismo de manera indirecta como alguien con el «ego inflado». Esto no pasa desapercibido, ya que el propio Milei ha sido acusado de tener una percepción exagerada de su propia importancia. La semana arrancó complicada cuando Lula comentó en una entrevista con el portal UOL que Milei le debe disculpas a él y a Brasil por haber dicho «muchas tonterías». Lula, sin pelos en la lengua, expresó: «Es un país muy importante para Brasil, y Brasil es muy importante para Argentina y no es un presidente de la República quien va a crear una brecha entre los dos países». A ver cómo sigue esta novela, porque parece que estos dos no se ponen de acuerdo ni para tomar un mate.

